💧 Cuidar el agua no depende solo de las infraestructuras. También depende de todos nosotros.

Pero hay pequeños gestos cotidianos que también marcan la diferencia.
Cerrar el grifo mientras nos enjabonamos.
Revisar los grifos o cisternas que gotean.
Mantener correctamente la piscina para evitar tener que vaciarla innecesariamente.
No utilizar el inodoro como una papelera. Las toallitas, bastoncillos, compresas o algodones pueden provocar atascos y averías en la red de saneamiento.
Llevar el aceite de cocina usado a un punto de recogida, en lugar de verterlo por el fregadero, ayuda a proteger las tuberías y evita problemas en el sistema de saneamiento.
Son gestos sencillos que contribuyen a aprovechar mejor las mejoras realizadas y a mantener en buen estado una infraestructura que es de todos.
Porque cuidar el agua no es solo consumir menos. También es hacer un buen uso de la red para que siga funcionando correctamente durante muchos años.
Cada gesto cuenta. Cada vecino también.